lunes, 16 de julio de 2012

¡Cómo!

¿Y cómo no llorar, si su mano mi mano roza el pelo de Cristina tuyo y lo acomoda lo acomodo por placer, y desatendiendo los vasos se acerca me acerco para besarla besarte?
Claro, pero nosotros  éramos verdad, como la sensación mía de Cristina que pensé pensó estar en un estrato inferior y tu partida su partida.

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