jueves, 21 de junio de 2012

Ejercicio: Impostura y Metáfora


Cosas buenas: 
Las caricias, las discusiones con sonrisas, las discusiones apasionadas, las discusiones acordadas tácitamente, el postre cada vez,
los viajes, las rutas, los hoteles, las playas, los pisos ruidosos en exceso, las mascotas en la cama, las meriendas cansadas y las meriendas saladas,
los baldíos inexplicables en plena ciudad, la confianza, la máxima sinceridad aplicada, la constancia, la dedicación, el goce, la diversión, lo entretenido
de cada rincón donde nos conocimos, tus carcajadas sobrias, el sudor resbaloso, el calor del verano y del invierno, los comentarios sobre tus vecinos,
el de la vuelta que te gustaba y del que ahora te reís, las historias en la plaza, el humbral de nuestra esquina, las camionetas compensadoras,
los traslados atrevidos, nuestras extremidades menos pensadas, la libertad, el color de tus ojos y el olor de tu piel y tu ropa, tu gracia en los aromas,
la entrega, las películas, los comportamientos incivilizados, las fotografías desde tu ventana, el helado del fin de semana, las pastas desmedidas,
los humores, tu cuarto inundado, el piso acogedor, tus historias primeras, las elecciones sobre la peatonal, aquél hotel abandonado que alguna vez terminarán
de restaurar, tus compañeras tontas, los celos cuando eran divertidos, tus peinados, la avenida tres, la cerveza, los maníes, los embutidos, los
desvelos juntos, los retornos de madrugada solo, tu creciente seguridad, mi servicio y mi presencia.

Cosas malas: 
Los juicios, las persecuciones, algunos caprichos, la ceguera, la debilidad, el cansancio, mi soledad, la tuya, nuestras casas, no haberme
enfrentado a Juana, la incomodidad entre sábanas, las espaldas, la traición, mi inconciencia, nuestras subdivisiones, mis brazos sanos, las no libertades,
pensarme mal, ser cenizas.

Otro ejercicio será, espero, empezar por las cosas malas y terminar enamorado.

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